Sierra Nevada se alza vertiginosamente desde el litoral mediterráneo, alcanzando en cincuenta kilómetros una altitud de 3,472m. Con una altitud de 1,020m, Cástaras contempla los viñedos y almendros de la Contraviesa al otro lado del valle del río Guadalfeo. Más arriba del pueblo se encuentra el área protegida del Parque Nacional de la Sierra Nevada.
Toda la región es un paraíso para los ornitólogos y alberga a mucha fauna insólita, incluyendo el Ibex Ibérico y el jabalí. Plantaciones de olivos y almendros cubren los terraplenes en torno al pueblo, y el colorido paisaje se enriquece de antiguas encinas, flores silvestres, y los gráciles álamos que marcan la picada de los riachuelos serranos, convirtiéndose durante el otoño en sinuosas cintas doradas.
Amén de olivos y almendros, hay árboles frutales en abundancia, incluso perduran algunas moreras como recuerdo de las fábricas de seda de los tiempos árabes. Tras su explusión de Granada al final del siglo XV, muchos musulmanes se replegaron en la Alpujarra, hasta que fueron desterrados por completo unos cien años más tarde. La herencia islámica más permanente es el sonido envolvente del agua que fluye por los sistemas de acequias construídos por ellos, que todavía hoy irrigan la tierra.
Las principales fiestas patronales del pueblo caen en junio y agosto. Las fechas varían de año en año, pero normalmente la fiesta de Santa Fátima toca a principios de junio, mientras la de San Miguel y San Antonio se celebra entre el 8 y el 10 de agosto. Este último es el mes más movido del año en Cástaras, ya que muchos hijos y familiares del pueblo que han emigrado a otros rumbos, regresan para disfrutar aquí las vacaciones de verano.



